Realizar esta sesión con la familia de Adrián fue un privilegio en todos los sentidos. Gema, su madre, siempre me ha trasladado su apoyo desde que iniciamos nuestra aventura fotográfica, y fue un gustazo escucharla decir “Yo lo quiero todo”. Hacía mucho tiempo que a Adrián no le hacían una sesión fotográfica, y su madre me decía que este iba a ser un recuerdo muy importante porque marca una etapa en la vida de los niños, un antes y un después, y ver su cara de felicidad mientras hacíamos el reportaje fue muy emotivo para mí. Adrián se presentó con cierta timidez pero con una seguridad impropia en un niño de su edad. Me fue difícil conseguir una sonrisa plena, pues estaba mellado, pero al final nos dedicó una sonrisa que quedará en el recuerdo de nuestros corazones… ahh, y en su álbum de Comunión.

Gracias mil a sus padres por confiar en mí, y por cedernos estas fotografías de la temporada de Comuniones 2013.

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