Catalina tan sólo contaba con una semana el día en que realizamos la sesión junto con unos ilusionadísimos padres… Fue una maravilla de sesión pese a la sauna de calor, que sus padres y yo, habíamos montado en el salón de su casa. Catalina estaba más allá del séptimo cielo… y yo, sólo tenía que mirarla para dejarme llevar…

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