La sesión con Hugo y Aitor fue sorprendente por muchas razones. Sus papás llegaron hasta mí gracias a las referencias de otras clientas, y cuando contrataron la sesión conmigo, los peques ya contaban con casi un mes de vida. Además, decidieron hacer la sesión en nuestro estudio, y resultó ser mucho más fácil de lo que yo pensaba. Hasta ese día, pensaba que realizar las sesiones en el domicilio de los papis era más cómodo que hacerla en un estudio donde todo el espacio les resultaría extraño y frío, sin embargo, sus papás, Marisol y Luis fueron unos papás ágiles y decididos pese a ser dos bebes tan pequeños como eran y se pusieron en mis manos sin ningún miramiento, dejándome hacer en todo momento. Tuvimos que parar muchas veces, como es lógico, pues eran dos pequeñines a los que había que atender y conseguir que durmieran plácidamente, pero con paciencia los tres lo conseguimos sin ninguna dificultad. Marisol y Luis, me enseñaron en las cinco horas que estuvimos juntos, que su deseo de ser padres era tan inmenso que ninguna limitación les haría ser los mejores padres del mundo. Muchas gracias por confiar en mí para constatar estos primeros recuerdos de vuestra hermosa familia. Seguro que nos volveremos a ver.

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