Conocéis esa sensación de no poder decir no a un crío?.. como cuando el gato de Shrek miraba con esa carita de ángel… pues eso mismo me ocurrió cuando conocí a Mario, todo lo decía con esa preciosa sonrisa y su mirada… se nota que me quedé con ganas de un niño, verdad?

Mil gracias a sus papis por compartirlo conmigo,

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