Llevaba mucho tiempo deseando realizar una serie de retratos con varias niñas como esta que a continuación os muestro. Por regla general la sociedad tiende a vestir o disfrazar al niño a la hora de solicitar una sesión fotográfica, cuando precisamente con los niños no es necesario atuendo alguno, porque no hay nada más hermoso que un niñ@ en estado puro, sin atrezzos ni adornos excesivos. Sus miradas, sus gestos y sus sonrisas son tan naturales y expresivas que no hace falta nada más para verlos hermosos y, muy pero que muy, comunicativos.

Este tipo de retrato es único, tiene el valor de la belleza pura que reside en cada una de ellas, y no podemos hacer otra cosa más que mirarlas sin cesar.

Muchas gracias a mis pequeñas, Marta, Alba, Naiara y Paula, por dejarme ver a través de sus ojos, y permitirme volar con ellas, una vez más, hasta el quicio de la inocencia.

Mil gracias a sus madres, Leticia y Cristina, estupendas mujeres, por disfrutar tanto conmigo realizando esta sesión.

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